“El paso del tiempo se mide también en visitas. Esta carta es para quienes hace mucho no regresan, pero aún guardan un recuerdo que no se apaga.”
Hace tiempo que no vemos tus pasos por aquí.
Las flores que solías traer se han ido marchitando poco a poco, pero el espacio que ocupaban aún guarda su forma.
A veces, el viento parece esperarte: se detiene un segundo, como si quisiera oír tus pasos antes de seguir su camino.
Sabemos que la vida continúa allá afuera.
Que los días pasan, los afectos se transforman y las distancias crecen.
No hay reproche en nuestra espera, solo gratitud.
Porque alguna vez estuviste aquí, porque tus manos tocaron la piedra y tus pensamientos se quedaron entre las hojas.
Aunque no regreses, tu recuerdo sigue formando parte de este lugar.
El tiempo no borra los gestos sinceros; los transforma en algo más quieto, más profundo.
Por eso, cuando el sol cae y el viento mueve las ramas, parece que tu visita vuelve por un instante.
No hace falta volver siempre.
A veces basta con recordar, y ese recuerdo también florece aquí.
Las Casuarinas
Cartas desde el Cementerio