La flor que habla bajito
No me colocan al centro.
No encabezo coronas ni atraigo miradas. Crezco baja, casi escondida, como si pidiera permiso para existir. Pero en el cementerio, esa discreción es mi fuerza.
La violeta acompaña duelos silenciosos: los que no se anuncian, los que no tuvieron funeral, los que se viven a solas. Soy la flor de quienes no saben cómo llorar en público, de quienes prefieren sentarse un rato junto a la tumba sin decir nada.
No huelo fuerte, no brillo demasiado. Pero permanezco.
Me adapto a la sombra, a la humedad, a la tierra removida una y otra vez. Como el dolor que no se va, pero aprende a vivir en rincones pequeños del cuerpo.
Me dejan aquí cuando la pérdida es íntima, cuando el vínculo no fue reconocido por otros, cuando el nombre del muerto no se pronuncia en voz alta.
Yo guardo esos amores discretos, esas despedidas que no tuvieron testigos.
Si alguna vez me encuentras creciendo cerca de una lápida, acércate.
No esperes un mensaje grandioso. Yo solo digo esto, en voz baja: no todo lo que duele necesita ser visto para ser real.
Gracias por quedarte hasta el final.
Si deseas compartir lo que pensaste o sentiste, los comentarios están abiertos.
En Cementerio Las Casuarinas, ofrecemos jardines, nichos y capillas pensados para brindar tranquilidad y previsión.
🔗 https://www.facebook.com/cementeriolascasuarinas
🌿 Prever hoy es la tranquilidad del mañana.